La mitad del neocortex duerme de Día. Y la otra, de Noche.

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La mitad del neocortex duerme de Día. Y la otra, de Noche.

Mensaje  Paulino el Jue 13 Oct 2011, 17:48

La mitad del neocortex duerme de Día. Y la otra, de Noche.

Nuestro sistema neurovegetativo no duerme nunca; pero una mitad de nuestro neocortex, duerme de día, y la otra, de noche. Pero no conseguimos estar dormidos o despiertos a la vez con nuestras dos mitades cerebrales. Por tanto sólo estamos despiertos a medias. Solo somos conscientes a la vez de la mitad más limitada de la realidad; que es la que tiene que ver con la memoria y el tiempo y que por tanto recordamos haciéndonos creer que sólo somos eso y así...
Esas dos cogniciones opuestas y sus respectivos modos de dormir y de estar despiertos no puede ser sino falaces, irreales; por cuanto representan sólo la mitad cuantitativa y cualitativa de la conciencia. Luego por mucho que nos extrañe, tan irreal es lo que llamamos ensueño como lo opuesto que llamamos vigilia

a) Durante el día, duerme el hemicerebro derecho:

Quedando pues activa nuestra cognición hemicerebral izquierda, con su frecuencia beta de unos 14c/s que es la que nos da sensación del transcurrir del tiempo; y por tanto de toda su lógica, memoria, limitada personalidad y hechos ordenados conforme al limitado devenir lineal del tiempo; y por tanto sujeta también a las limitaciones del espacio lineal. Pero por el contrario durante la noche:


b) Durante la noche, el hemicerebro izquierdo duerme:

Por lo que nos quedamos sin la sensación del transcurrir del tiempo, sin memoria temporal, sin recuerdos que nos digan de dónde venimos o a donde vamos, o que nuestro hemicerebro izquierdo está durmiendo pero que con el derecho bien despierto estamos viviendo sin limitaciones de la personalidad y del espacio y el tiempo. Discurriendo así nuestra vida "ensoñativa solo para el hemicerebro izquierdo" sin ninguna congruencia respecto a nuestra personalidad y circunstancia temporal y espacial del modo diurno de vida.
Pero en el sueño nocturno, el que se despierta es el hemicerebro derecho; que no tiene memoria, no tiene recuerdos y por tanto no tiene personalidad definida ni está limitado al espacio ni al tiempo. De tal modo sus experiencias vitales no están sujetas a ningún parámetro memorístico, temporal, recuerdos ni acciones y devenir en consecuencia; salvo en la ligera medida en que el hemicerebro izquierdo no se encuentre sumido en un sueño profundo. Y así, podemos vernos volar, morir y renacer o ser otra persona con otra historia que nada tiene que ver con la nuestra.



Tenemos pues dos cogniciones opuestas y consiguientes modos completamente opuestos de vivir que no se conocen o experimentan juntas.

Aunque nos identificamos del todo y admitimos solo como real el modo en que tenemos precisamente las mayores limitaciones en todos los sentidos. Quizá precisamente por eso; ya que tales limitaciones imponen restricciones y consecuencias irreversibles en su modo de vivir. O sea, que tenemos un modo de vivir completamente limitado y mortal, y otro modo de vivir inmortal e ilimitado que por ello nos parece una fantasía cuando es el más funcional e inmortal.

Despertar:

De uno y otro estado despertamos precisamente para cambiar de estado cognitivo o sueño hemicerebral, sea el del izquierdo o el derecho. Pero no conseguimos estar dormidos o despiertos a la vez en los dos estados. Por tanto nuestra personalidad, memoria y facultades no limitadas al tiempo no conseguirán ser experimentadas ni recordadas por la pobre cognición hemicerebral izquierda diurna. Que decimos diurna porque obviamos que la que experimentados cuando nos acostamos es tanto o más luminosa, sin limitaciones y diurna en su ámbito.

Esas dos cogniciones opuestas y sus respectivos modos de SEMIdormir y de estar SEMIdespiertos no puede ser sino falaces, irreales; por cuanto representan sólo la mitad de la conciencia. Luego por mucho que nos extrañe, tan irreal es lo que llamamos ensueño como lo opuesto que llamamos vigilia. Pero si nos damos cuenta cómo tenemos el cerebro, veremos que esas dos mitades hemecerebralmente cognitivas, están unidas aunque funcional y selectivamente separadas. Luego sus vigilias podrían unirse y formar así una única vigilia global y por tanto real. Dando lugar a un Despertar o Vigilia COMPLETA real y no ficticio y engañoso como el que padecemos. Esto es algo que ya hace nuestro sistema neurovegetativo puesto que nunca duerme; por tanto él si está viviendo la realidad integral. Luego mientras no despertemos a la realidad no dual, no conseguiremos tener con nuestro Dios Vegetativo, una comunicación real. Y no conoceremos ni participaremos de sus prestaciones capaces de crearnos y mantenernos vivos, etc, etc, etc; es decir, no sabremos que es la vida completa (no una mera mitad y cualidad de la misma) ni sabremos qué es estar despierto ni del todo vivo, ni cómo es semejante realidad en la que se unifican esas dos cogniciones polares con la personalidad definida temporal y memorística con la no definida, impersonal e intemporal, o el espaciotiempo y el no espaciotiempo con sus recuerdos e inrecuerdos, capaz de mostrarnos un medio ambiente, personalidad y modo de vivir que ni sospechamos en el mejor de los casos.


Paulino

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